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Salientes al sol... Prevención del cáncer cutáneo I (Parte 3)

Vamos a empezar ya con el tema de la protección del cáncer cutáneo. Atendiendo a esta cuestión, vamos a diferenciar dos apartados, empezando hoy por el primero de ellos, para evitar cansaros con un texto excesivo:
- Métodos naturales de fotoprotección.
- Productos antisolares.

MÉTODOS NATURALES DE FOTOPROTECCIÓN

1.    Evitar el sol en las horas centrales del día: esto resulta particularmente importante entre las 12:00 a.m. y las 6:00 p.m., cuando la luz ultravioleta es la más intensa. Así podemos reducir la radiación UVB en un 60%.
Se ha comprobado en distintos estudios que es la medida menos utilizada. Además, el 82% de la población se suele exponer entre las horas mencionadas anteriormente.

2.    Buscar la sombra: si no se tiene certeza sobre la intensidad de los rayos solares, es bastante útil tener en cuenta la prueba de la sombra: si su sombra proyectada es menor a su estatura, los rayos del sol están en su punto más fuerte, y resulta importante que se proteja del sol.
La sombrilla a su vez es un método muy poco utilizado. Aquellas personas que lo utilicen deben saber que el 50% de la radiación se recibe en la sombra.
Es necesario tener especial cuidado en la playa o en zonas donde hay nieve, ya que la arena, el agua y la nieve reflejan la luz solar, lo que aumenta la cantidad de radiación UV que recibe. Los rayos UV también pueden atravesar la superficie del agua de manera que usted aún se puede quemar incluso si se encuentra en el agua y siente fresco. Incluso algunos rayos UV también pueden traspasar las ventanas. Los cristales típicos de las ventanas de los automóviles, las casas y las oficinas bloquean la mayor cantidad de rayos UVB, pero no una cantidad más reducida de rayos UVA.  Por lo tanto, puede ocurrir que estemos sentados al lado de una ventana recibiendo rayos continuamente y no sentir que nos estamos quemando, sin embargo, nuestra piel pudiera estar sufriendo cierto daño. Los cristales polarizados ayudan a bloquear más rayos UVA, aunque esto depende del tipo de tinte usado en el cristal. La radiación UV que llega a través de los cristales de las ventanas probablemente no represente un gran riesgo para la mayoría de las personas, a menos que pasen mucho tiempo cerca de una ventana expuesta directamente a la luz solar.

3.    Proteja su piel con ropa adecuada: dependiendo de la densidad del tejido se puede reducir hasta un 93% de la radiación incidente. Lo ideal son las camisas de manga larga, los pantalones largos y las faldas largas, pues cubren la mayor parte de la piel y ofrecen la máxima protección. Los colores oscuros generalmente proveen más protección que los colores claros. Las telas con un tejido más tupido ofrecen una mejor protección que las telas con un tejido más suelto. Asimismo, la ropa seca generalmente protege mejor que la ropa mojada.
Incluso, existe ropa con tejido especial que en su etiqueta tiene el valor del UPF (Factor de protección a la radiación ultravioleta). Cuanto más alto sea su valor, más protección. Por ejemplo, los vaqueros presentan un UPF de 100, mientras que el de las medias es de 3.
Por todo esto es muy importante mirar la etiqueta de las prendas.



4.    Utilice sombrero y gafas de sol: un sombrero que tenga un ala ancha a su alrededor es ideal ya que protege áreas que a menudo quedan expuestas a la intensidad del sol (muy importante proteger el cuello y las orejas, que son las zonas donde comúnmente suele comenzar el cáncer de piel).
En cuanto a las gafas de sol, las ideales deben bloquear el 100% de la radiación UVA. Hay que tener en cuenta además que el color de éstas no es una protección.

5.    Proteja a los niños del sol: son los que necesitan especial atención.  Debido a que los niños suelen pasar más tiempo al aire libre, se pueden quemar más fácilmente, y no son conscientes de los daños que causa la exposición al sol. Por tanto, son los padres y las personas que cuidan de los niños deben protegerlos de la exposición excesiva al sol. Los niños mayores necesitan tener cuidado con la exposición solar a medida que se vayan haciendo más independientes. Se les debe cubrir lo más razonable posible, sobre todo en los lugares más soleados.
Deben usar cremas de protección y evitar que los niños pasen mucho rato bajo el sol.
Además, se debe evitar que los bebés menores de 6 meses reciban directamente la luz solar y se deben proteger del sol con sombreros y ropa protectora. Las gafas de sol estarían indicadas en situaciones extremas, como por ejemplo si se va a esquiar.




6.    Evite las camas bronceadoras y las lámparas de sol: las lámparas solares emiten UVA, y también rayos UVB comúnmente, y ambos pueden causar daños a la piel a largo plazo y pueden contribuir al ncer de piel. El uso de cabinas bronceadoras ha sido asociado con un riesgo aumentado de melanoma, especialmente si se comenzó a usar estas cabinas antes de los 30 años de edad. La mayoría de los médicos y organizaciones de la salud no recomienda el uso de las camas bronceadoras ni las lámparas de sol.

Hasta la próxima, en el que trataremos de los productos antisolares. ¡Besos y espero que todo esto os esté siendo de utilidad!

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